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LA GANADERÍA PERJUDICA EL CLIMA MÁS QUE LA INDUSTRIA DEL TRANSPORTE

La ganadería contribuye con un equivalente de CO2 en un 18% al efecto invernadero. Esta cantidad es mayor que la que se produce en todo el mundo con los coches. La ganadería produce un 9% de expulsiones de dióxido de carbono antropógeno, un 37% de expulsiones de metano antropógeno y el 65% de óxidos nítricos, principalmente por utilizar los excrementos como abonos.

Energía:

Más de la tercera parte de todas las materias primas y de los combustibles fósiles en los EEUU se utilizan para la crianza de animales para el consumo humano.

Efecto invernadero:

La producción de carne libera grandes cantidades de dióxido de carbono, especialmente por las quemas forestales. Además, los animales producen energía oxidando los compuestos orgánicos que contienen carbono, lo que conduce a la liberación de dióxido de carbono (CO2) y agua. El 21% de la emisión total de dióxido de carbono que se asigna a la actividad humana proviene en realidad de los animales que nosotros mismos comemos. «Para bajar la densidad de dióxido de carbono en la atmósfera, no es que se deba quemar menos petróleo y gas, sino que la humanidad debería cambiar sus costumbres alimenticias: Si todos los seres humanos fuesen vegetarianos, se podría controlar el calentamiento global.», escribe el físico británico Alan Calverd en la publicación Physics World.

Además, las ganaderías vacuna y ovina esparcidas por la superficie terráquea son responsables de una cuarta parte del total de emisiones de gas metano sobre la Tierra, pues debido a la cría de ganado se producen anualmente 115 millones de toneladas de gas metano. Una oveja produce siete kilogramos de metano al año y una vaca llega hasta los 114 kilogramos. El gas metano es 21 veces más activo que el dióxido de carbono en la formación del efecto invernadero.

El director del Instituto para el Clima, Medio ambiente y Energía de Wuppertal (Alemania), Ernest U. v. Weizsäcker constató que: «La contribución de la cría de ganado vacuno sobre el efecto invernadero es de similar magnitud a la contribución total del tráfico de automóviles, si incluimos a esto la deforestación para la formación de pastos para el ganado vacuno y para la producción de forraje... y la conversión de sabanas en desiertos, la erosión en zonas de montaña, la excesiva necesidad de agua del ganado vacuno, las gigantescas necesidades energéticas del ganado de engorde.»

Eso lo comprobó también la Enquete Kommission, una comisión de investigación del Parlamento alemán para proteger la atmósfera terrestre: «Por medio de una disminución del consumo de carne en una medida adecuada para la salud, se podría evitar una cuarta parte o más de las emisiones que dañan el clima. La transición hacia una alimentación más orientada a los productos vegetales, abriría con esto incomparablemente el mayor potencial de ahorro (equivalente a 100 millones de toneladas de dióxido de carbono) en el sistema alimenticio. Más aún, los costos económicos resultantes, provocados por las enfermedades causadas por la mala alimentación (anualmente 25 mil millones de euros), se podrían reducir enormemente. En relación a la contaminación climática habría que destacar que en la producción de alimentos que contienen carne (p. ej., albóndigas) se libera una cantidad de dióxido de carbono trece veces mayor que en la producción de alimentos que no la contienen (p. ej., albóndigas de cereales).»

ALGUNAS NOTICIAS PUBLICADAS SOBRE ESTE TEMA

«La concentración de metano en la atmósfera prácticamente se ha multiplicado por 6 en los últimos 50 años», declara el profesor Winfried Drochner de la universidad de Hohenheim. «Esta concentración de metano provoca en una quinta parte el efecto invernadero». «También en la ganadería tenemos una posibilidad de luchar contra el calentamiento global». En realidad las reses vacunas, al ser una de los mayores productores de metano, han contribuido en un 4% en el cambio climático. Y con tendencia a aumentar. (Welt online, 15.03.2007)

El ser humano productor de CO2

... El "balance climático" personal muestra algunas sorpresas, sobre todo en lo que respecta a cómo se alimenta cada uno. Los vegetarianos y las mujeres, que comen relativamente poco (unas 2000 Kilocalorías al día), se muestran en la práctica como protectores del medio ambiente. Con su forma de alimentarse producen anualmente sólo entre 0,65 y 0,98 toneladas de CO2. Una persona que come carne por el contrario causa anualmente 1,82 toneladas de CO2, según cálculos de la oficina de Medio Ambiente del gobierno de Baviera. La diferencia es tan grande que los vegetarianos y las mujeres podrían tranquilamente hacer ida y vuelta en avión desde Alemania hasta Mallorca, y su balance de CO2 seguiría siendo más favorable que el de las personas que comen carne. (Spiegel online, 09.03.2007)

Un kilo de carne perjudica el clima tanto como conducir un coche durante 250 Km

¿Sabía usted que quienes acostumbran a comer un bistec dañan tanto el clima como quienes conducen coches? Investigadores han calculado que el daño climático que causa un kilo de carne es de aproximadamente 36 kg. de dióxido de carbono. Sin haber considerado el gasto energético de la propia fábrica ganadera y del transporte de las reses. (Welt online, 18.7.2007)